lunes

DÍAS INÚTILES

Y así, el sábado que fue de color amarillo, mordió al domingo, del que no tengo memoria alguna. De nuevo se inicia la liturgia, el lunes acaba con los últimos minutos del domingo y comienza a morir otro día más. Los días inútiles que decía Jaime Sabines, como supo el de Chiapas proponer cada verso con la precisión de un cirujano.
Estos días son los que habito, los inútiles, da miedo casi nombrarlos, los susurro cuando amanece para que no derramen toda la lluvia de un golpe en mi garganta.

LOS DÍAS INÚTILES

Los días inútiles son como una costra
de mugre sobre el alma.
Hay una asfixia lenta que sonríe,
que olvida, que se calla.
¿Quién me pone estos sapos en el pecho
cuando no digo nada?
Hay un idiota como yo andando,
platicando con gentes y fantasmas,
echándose en el lodo y escarbando
la mierda de la fama.
Puerco de hocico que recita versos
en fiestas familiares, donde mujeres sabias
hablan de amor, de guerra,
resuelven la esperanza.
Puerco del mundo fácil
en que el engaño quiere hacer que engaña
mientras ácidos lentos
llevan el asco a la garganta.
Hay un hombre que cae días y días
de pie, desde su cara,
y siente que en su pecho van creciendo
muertes y almas.
Un hombre como yo que se avergüenza,
que se cansa,
que no pregunta porque no pregunta
ni quiere nada.
¿Qué viene a hacer aquí tanta ternura fracasada?
¡Díganle que se vaya!

Jaime Sabines (Chiapas, 1926 - Ciudad de Mexico, 1999)

Ahora debo dejarles, el lunes recién comenzó, a lo lejos el martes exhibe a modo de aviso mi corazón entre sus dientes.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Habría que inventar una fórmula para salvar los días inútiles y los espacios vacíos.

Toño dijo...

Está inventado, pero es como la lotería es cuestión de resultar agraciado.

María del Mar dijo...

Como decía La Frontera en una de sus canciones que tanto te gusta: La fortuna viene en un barco sin timón y sin capitan (así creo que dice) Los días inútiles a ti poeta te hacen más fuerte -y lo sabes- no obstante te mando un beso.