lunes

BARRIL BRENT

¿Ustedes conocen las aspirinas efervescentes? Supongo que sí, en realidad hay muchos medicamentos que se pueden tomar así, su efecto es inmediato en esto se basa su efervescencia. La vida ahora es así. Lo único que aún no existe es una multinacional bien distribuida por todos los centros comerciales. Su éxito está más que garantizado tiempo al tiempo.

Ahora como les decía es así, instantaneidad, inmediatez, carece de importancia aquello que uno desee lo realmente importantes es que sea ya. La ternura pasó a mejor vida, es como aquel potaje de nuestras abuelas, necesita fuego lento para alcanza su esencia y aunque ustedes no lo crean tiempo, lo que se dice tiempo no hay. Los relojes se adelgazan, se les mete prisa para que avancen. Son tiempos de urgente urgencia los que vivimos.

El amor es así, como una pastilla efervescente, se disuelve, se diluye, no embriaga ni deja huella, amor de película barata de los USA, amor de borrachera de viernes noche, amor de baratillo, amor urgente, amor televisivo donde sólo hay muertos, amor de plástico cuyo precio depende del precio del barril brent, amor cobarde que acaba con un cadáver repleto de silencios. El amor es como la lluvia de agosto, bastante escaso, por algo los amantes de ahora –si es que se les puede llamar amantes- siempre repiten el mismo absurdo: Te quiero, nunca dicen: Te amo, al menos reconocen su fracaso.

Como dijo el genial Groucho: Paren el mundo que me bajo.

Buenas noches.

3 comentarios:

Ana dijo...

Y alguien maldijo alguna vez:

Maldigo a todo aquel que reclama para sí las maravillas del amor,
y se llena la boca de palabras demasiado grandes
abre los brazos pareciendo ofrecer un cobijo seguro,
se lamenta con grandes odas de lo que lo hicieron sufrir,
y ni siquiera es capaz de sacarse el corazón del escroto.

Maldigo los amores rápidos de por la noche
en el cuarto de baño,
los de la raya y alcohol,
los que viven en nubes de mentira
los que se crean con falso deseo,
los que nacen sin él...

Maldigo el sexo banal, enfermizo y vacío.
Maldigo la polla dura y el comentario fácil.

Maldigo las pesadillas creadas, revestidas de sueños de sonrisas, abrazos y besos.

Me maldigo a mi misma por confiar, por creer, por sentir, por abrirme, por intentar ser de nuevo alguien que cree en los cuentos.
Ya está bien.
Ya está bien...

Crece.
Madura.
Despierta.

Los cuentos no existen.

Toño Jerez dijo...

Excelente, de quién es?

Ana dijo...

Es de un desastre que pulula bajito :)
Va aquí una pregunta que lanzo: ¿fruto o producto?:
Un cacahuete sumergido en una piscina...
Seguiria siendo un fruto seco?
O simplemento fruto de una equivocación?

Somos todos nosotros frutos de nuestras circunstancias?
O simplemente producto de nuestras equivocaciones?