Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff,
lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba mas allá de los altos médanos,
esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas
dunas de arena, después de mucho caminar, la mar
estallo ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la
mar, y tanto su fulgor que el niño quedo mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando,
pidió a su padre;
- ¡Ayúdame a mirar!
El libro de los abrazos - Eduardo Galeano
lunes
domingo
SEGUNDO PREMIO DE UNICEF
viernes
TERCER PREMIO DE UNICEF
miércoles
FOTOGRAFÍA HUMANITARIA
lunes
Mi NO felicitación
¿Cómo felicitar la ausencia de ternura, la injusticia, el frío, la tristeza, el hambre, la guerra, el desamparo, la sed, el olvido, la muerte? ¿Cómo felicitar nada, cuando se tiene la certeza de habitar un mundo cada vez peor? ¿Cómo felicitar la falta de compromiso con el mismo ser humano?
¿Has pensado que quizás todo debería ser diferente? Ahora cuéntame que haces para que esto cambie. Cuéntame como evitas la hipocresía de estos días donde nadie se acuerda ya que celebra, incluso los herederos del celebrado lo han olvidado.
Da pena las sonrisas exhibidas en cualquier discunter a precio de ganga, pena los abrazos de plástico, los besos que mienten como las bocas que los ofrecen, los saludos forzados por mor de la fecha, pena el absurdo descorche y sus efímeras burbujas.
Lo siento no puedo felicitarles nada.
Mis mejores deseos a los nadies - pero no ahora, ni hoy, mis mejores deseos siempre-
Los nadies, los que carecen de todo, los que tienen tan poco que ni ocupan lugar en nuestra desvergonzada memoria. Al resto, los felicitadores de esquinas, los que están contentos porque toca o son mínimamente humanos porque son fechas de eso, todos estos tengan mi más absoluto desprecio y háganme un favor, váyanse a la mierda.
¿Has pensado que quizás todo debería ser diferente? Ahora cuéntame que haces para que esto cambie. Cuéntame como evitas la hipocresía de estos días donde nadie se acuerda ya que celebra, incluso los herederos del celebrado lo han olvidado.
Da pena las sonrisas exhibidas en cualquier discunter a precio de ganga, pena los abrazos de plástico, los besos que mienten como las bocas que los ofrecen, los saludos forzados por mor de la fecha, pena el absurdo descorche y sus efímeras burbujas.
Lo siento no puedo felicitarles nada.
Mis mejores deseos a los nadies - pero no ahora, ni hoy, mis mejores deseos siempre-
Los nadies, los que carecen de todo, los que tienen tan poco que ni ocupan lugar en nuestra desvergonzada memoria. Al resto, los felicitadores de esquinas, los que están contentos porque toca o son mínimamente humanos porque son fechas de eso, todos estos tengan mi más absoluto desprecio y háganme un favor, váyanse a la mierda.
viernes
FIN DEL OTOÑO
Había estado toda la noche fumando. Quedaron todas las imágenes en el suelo, todas las palabras de aquel verano permutaron el color rojo de agosto por el amarillo de los últimos días del otoño.
La primera luz del amanecer del 20 de diciembre dejó un insoportable olor a vida sobre las aceras. Más nicotina por favor, en la primera calada la mar ya no estaba en su boca,
la segunda dejaron en sus labios una canción antigua, una canción de un verano que apenas recordaba: Me cuesta tanto… En la siguiente dosis de nicotina la mar habitó su mirada.
lunes
MIÉRCOLES DE CENIZA
Fotografía : Street CrossingDe: © Johnny Lobster
Escribo para engañar a la soledad
de este miércoles de ceniza tan ateo como yo.
Escribir es mi manera de no estar solo,
o quizás, la mejor manera de estarlo.
Para evitar la cuaresma del alfabeto
y arañar la espalda de la ternura.
Escribo para no levantarle la falda
al almanaque de las decepciones,
para no ser el llanto que lloran
los que no tienen nada porque reír.
domingo
martes
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